Reto 10K: La paciencia es la clave del running

Mátame camión. Cuando acepté el reto de convertirme en runner y posteriormente escuché la máxima de que “la paciencia es la clave del running” esto fue lo que pensé.  Vale que la constancia y la motivación sean la clave del running, pero ¿la paciencia? ¿no había otra virtud? Pero si tengo menos que un chiquillo, madre mía…

Al principio tampoco entendí el porqué de semejante afirmación. Y creo que, tras un mes como runner novata, empiezo a entenderlo. Cuando no has corrido en tu vida (véase una servidora), tu cuerpo no puede llegar y ponerse a correr como quienes llevan meses haciéndolo. Entenderlo y aprender a conocer los límites de nuestro propio cuerpo, no es tarea fácil, y ahí es donde entra en juego la famosa paciencia.

La paciencia a la hora de iniciarse en el mundo del running te ayuda a entender que los objetivos no se alcanzan de un día para otro, sino que son fruto de la constancia y del trabajo. De muchos entrenamientos. Y también de muchos dolores. Desobedecer esta máxima e intentar alcanzar resultados rápidos exigiendo a nuestro cuerpo más de lo que nos puede dar, te expone innecesariamente a una lesión que daría al traste con cualquier objetivo que te hubieras marcado. Y con ella, una buena dosis de frustración de regalo. Y es que, resulta contradictorio, pero cuando empiezas en el running “siempre es mejor andar que correr”.

Pero no solo la paciencia es importante cuando uno empieza. También cuando compites. Evidentemente no puedo hablar por experiencia, pues jamás he competido, pero por lo que mis compañeros y entrenadora cuentan (y parecen gente sensata), la paciencia cuando compites es ese chispazo de lucidez que te permite dosificar tu energía de forma inteligente para evitar quemarte demasiado rápido y terminar la carrera destrozado. Es esa voz interior que te va diciendo, “tranquilo”, “calma”, “no te aceleres” … y también la que te jalea en el último kilómetro “vamos valiente, ahora sí, ¡aprieta que ya lo tienes!”

Dicho esto, está claro que la paciencia tiene un papel importantísimo en el running. Si no la traes de serie (hay gente que viene al mundo con ella, pero definitivamente no es mi caso) la buena noticia es que seguir entrenando siendo consciente de que con constancia los resultados terminarán llegando, siembra su germen y el día que recoges sus frutos te llevas el premio gordo: no solo has conseguido tu objetivo deportivo, sino que además has aprendido a tomarte las cosas con más calma. Y todo gracias al running. La hostia.  

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