Historia del Maratón (I)

Este año 2010 se cumplen 2500 años de la Batalla de Maratón. Todos los que este año corramos un maratón honraremos un poco a Filípides. Filípides corrió desde una llanura cercana a un pueblecito llamado Maratón hasta Atenas, una distancia de alrededor de 42 kilómetros. El motivo lo merecía, los atenienses habían vencido contra todo pronóstico al todopoderoso ejército Persa en la batalla de Maratón. No fue una batalla más, fue la batalla en la que las Polis (las ciudades) griegas se dieron cuenta que podían parar la expansión del imperio Persa y, de paso, salvar a las primeras democracias que se conocen, casi nada…

El bueno de Filípides, nuestro compañero de fatigas de hace 2.500 años, era un atleta realmente bien entrenado. En Grecia, más que los mensajeros a caballo, se utilizaban los mensajeros a pie para comunicar las ciudades. Estos atletas increíbles hacían su trabajo corriendo. Eran la versión clásica de lo que ahora conoceríamos como ultrafondistas. Filípides fue el encargado de ir a Esparta a solicitar una ayudita para intentar parar a los persas. Ayuda que llegó tarde, aunque afortunadamente no hizo falta. La cuestión es que Filípides corrió en dos días 240 kilómetros de nada… así que lo más probable es que cuando llegó a Atenas y exclamó «nenikekamen!!» que viene a ser » hemos vencido!!» no muriera por la fatiga de los 42 kilómetros (distancia a la que estaba más que habituado), sino por las heridas de la batalla puesto que a los «heraldos», además de correr, también les tocaba combatir.

En la próxima entrega, hablaremos de los primeros maratones en los primeros juegos olímpicos.

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