Crónica de un corredor de fondo

Hoy publicamos una crónica de la XIII Media Maratón de Zaragoza. Una crónica épica y hermosa. Gracias, Juan, por tu palabra:

XIII Media Maratón Ciudad de Zaragoza

Épica y sufrimiento

«Hace tiempo que no me ponía a escribir sobre una carrera.
Estoy bastante acostumbrado a leer en foros de atletismo las vicisitudes de los corredores. Yo siempre he intentado contar lo que se me pasa por la cabeza en los minutos en que cuesta pensar con lucidez. Es la intrahistoria de las carreras, los pensamientos y las vacilaciones que todos tenemos cuando intentamos disfrutar y sufrir a partes iguales. Estáis a tiempo de dejar de leer. Os llevará tiempo.

He visto infinidad de fotos de la carrera (todavía me quedan unas 3.000) y, una tras otra, se percibe el esfuerzo y la tenacidad. Tanto de los de adelante, como de los de atrás. Esta misma tarde nos ha llegado la información (mi club organiza la carrera) de que el hombre que ayer tuvo un golpe de calor y que ingresó en la UCI en coma ha salido y está consciente y bromeando. Ha llegado el hermano a agradecer a la organización el desvelo que tuvo desde el mismo instante del conocimiento del síncope. Casi se nos saltan las lágrimas a todos. Siempre es doloroso que alguien muera, pero todavía más cuando es uno de los nuestros. Y un corredor es como un hermano.

Se aproxima la última sesión de entrenamiento este miércoles. Y una cena es un buen colofón a todo este año. Pero la vida sigue y los kilómetros nos están esperando. A cada cual los suyos. Durante la carrera sufrí como un perro y disfruté como lo hubierais hecho cada uno de vosotros. Me impresionó la infinidad de miradas de corredores que, tras mis gafas de espejo, convergían con las mías. Eran miradas mezcladas de cariño y admiración. Una cosa lleva a la otra. Siempre.

En el km 3, yo corría por la misma calle que los 1.700 participantes, pero en sentido contrario. La keniata Ruth Matumbo y yo nos convertíamos en un grupúsculo tras los 18 primeros clasificados. El ritmo era alto. Y ella marcaba el paso. En un momento dado, se gira como buscando un relevo por mi parte, y me limito a decirle «No faster «. No sé que coño entendió de mis palabras, pero en ése mismo instante y coincidiendo con la subida del Paseo Constitución, imprimió un ritmo ligeramente superior, tanto que en 50 metros me había «sacado» 5. Ni que decir tiene que dudé lo primero de mi acento inglés, también pensé que, dada mi situación, el haber incrementado en tres las palabras pronunciadas no habría sido buena idea. Por fin concluí que una keniata con un moco pegado llamado Juan, y que encima no le iba a dar relevos, era un compañero de viaje indeseado.

Tras la decepción de verla alejarse, se suman los adelantamientos de tres «contrincantes». Pienso que el fin está cerca, que me va a caer la del pulpo. Me aferro a ellos como puedo e intento reajustar los tornillos que la Ruth de los cojones me había soltado en tan sólo 500 metros.

Y así estoy durante diez kilómetros: sufriendo por no descolgarme de Carlos, uno de los tres que me habían pasado anteriormente. Qué maravilla verlo correr a sus espaldas. Qué gracilidad, qué soltura.
Me concentro en sus zapatillas, ésas que le vendí hará cosa de dos meses. Me siento como un tractor y él parece un Ferrari. Me acuerdo del Maratón de Hamburgo de hace 4 años… ¡cómo nos quedamos «tirados» en el km 30 y como andábamos y corríamos desangeládamente hasta la meta! Cómo me paré en la mesa de plátanos del km 40 y engullí tres o cuatro, mientras él me animaba a seguir y yo no estaba dispuesto a abandonar ése oasis. Habíamos tirado de Maria José Pueyo hasta quedarnos vacíos, quemando todas nuestras naves. La marca mínima para el Mundial de Osaka ´07 era el objetivo. Y nos sentimos muy culpables por que no lo consiguiera.

Ahora, él estaba más fuerte. Me estaba haciendo sufrir.

A unos cien metros estaba el fluido correr de Ruth. Hay cuerpos más preparados que otros para correr. El cuerpecillo de esta mujer de ébano era enjuto, piernas de alambre y gemelo poderoso. Era un alma que se la lleva el diablo, en las curvas se apreciaba bien su correr a 3.30 el kilómetro.

Llegamos al km 15. Me enfrento a mi segunda conversación de la mañana, ésta vez de seis palabras y dirigidas a Carlos: » Un kilómetro yo, un kilómetro tú». Esta vez el interlocutor no es foráneo y estoy convencido de que ha entendido. Me contesta que no está para muchas florituras y que si me veo bien que me vaya. Estamos empezando la calle Don Jaime y es una suave pero franca bajada. Mi mente sufre un cortocircuito. Siempre hay un momento en el que hay que tomar decisiones arriesgadas y que pasan por ser un momento clave de la carrera. Pienso: «jodermecagoenlaputahostia» y me lanzó con determinación hacia abajo, sin ser todavía muy consciente del éxito de éste órdago.Algo similar al término de «bajar sin cadena» utilizado en el ciclismo. No hay vuelta atrás.
A los 500 metros percibo que Ruth está algo más cerca. Y eso me anima. No es un planteamiento machista. Al contrario, siempre ha sido un aliciente correr tanto o más que las mujeres más preparadas. Y las hay. Y como muestra tenemos a Ana García, que con coraje y mucho sacrificio consigue auparse a la primera posición de su categoría. Y podría seguir con cada una de vosotras. Cada mujer una historia y siempre edificantes.
A toda mujer que corra habría que hacerle un monumento y después preguntarle si nos aceptaría para correr un rato a su lado. Sois la salsa de las carreras. Sin vosotras, serían insoportablemente sosas.

En las curvas hago comprobaciones para ver si el órdago está saliendo como esperaba. Y todo indica que así es. Ruth está ahora a 40 metros. Y sigo remando con fe en culminar la remontada.

Se acerca mi terraza favorita al lado del Ebro. Donde paso buenos ratos leyendo al sol y observando el paso de sus aguas. Donde la víspera por la noche, me conjuré para realizar la mejor de mis carreras. Está a 3 minutos de mi casa. Y el objetivo está todavía más cerca. Y, metro a metro, consigo alcanzarla. Estamos en el kilómetro 19,5 y me recreo en el cómo y el cuándo.

Antes hablaba de la hermandad entre corredores. Y en el fondo soy un caballero. Me enfrentaba a mi tercera disertación, esta vez de otras dos palabras. Le dije «Good race», ella se mediogiró y me sonrió. Me había entendido. Fue entonces cuando la pasé y me giraba a ratos para animarla con el gesto a seguirme. Ahora era ella la que se quedaba. Y pasé por la plaza del Pilar encorajinado y le prometí a la pilarica que esa tarde entraría a darle las gracias por haberme permitido disfrutar y sufrir a partes iguales. Que me había dado el coraje de pelear por mi curación tan lentamente conseguida. Que la vida es lucha y no necesariamente éxito.
Y me sentí como cualquier corredor de 2 horas. Dichoso de haber superado la tortura de sus 21 kilómetros. Y me convencí de la posibilidad de volver a correr (sería la cuarta vez) una carrera de 100 kms en otoño.

Al cruzar la línea de meta, me giré y abracé a Ruth. Me sonrió. No hablamos. Tenía un pelo largo y trenzado. Aceitoso. zahíno, zahíno. Quizá ella no sepa inglés. Quizá yo tampoco. El lenguaje de dolor compartido es el más genuino. El que nos une.

Estoy contento. La batalla está perdida. Quedé a tres minutos de mi objetivo. Pero la guerra está desequilibrada a nuestro favor. La ganaremos. La ganamos desde el mismo momento en que me lesioné gravemente el 6 de enero de 2009. Somos gracias a las dificultades. ¡Qué seríamos sin ellas !

Y a continuación, apoyado en la valla, me pongo a animar a los corredores. Les hago sentir importantes. Lo son. No les pude animar en carrera. Y bien que quise. Todavía les quedan 7 kilómetros. Y alguno, al reconocerme se llena de una sonrisa tan amplia y tan sudorosa que es gloria verlo. Son los más rechonchos del pelotón. Los que de verdad hacen que las carreras sean de todos y para todos.

Nos vemos por los caminos.»

Juan
11 de mayo de 2010

3 comentarios
  1. peporro13
    peporro13 Dice:

    Muy chula la crónica, me ha llegado a emocionar, sobretodo al final pues yo soy uno de esos que te reconoció apoyado en la valla y te saludo levantando la mano (soy el petardo que pasa por la tienda a recoger los planes de chema y que ultimamnete no hace mas que quejarse porque su bebe de cuatro meses no le deja bajar a correr todo lo que quisiera) y la verdad es que en ese momento después de que me saludaras desde la valla pense, por eso me gusta este deporte por la camaderia que existe, porque los que llegan los primeros cuando llegan siguen animando a los que todavia nos queda un buen rato de carrera, también he de reconocer que pense, «joder que cabrón…con lo que me queda aun a mi y este tio ya ha llegao…», jaja, solo una cosa más enhorabuena por la carrera y enhorabuena a la organización, como siempre perfecta.

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  2. agus-silvia
    agus-silvia Dice:

    Yo también soy un rechoncho de 1:50… que ha vivido mejores épocas pero que como peporro13 también mi pequeña (Silvia – 9 meses) y los quehaceres diarios dificultan mucho el salir a entrenar.
    Da gusto contar con gente que como vosotros ha sabido llevar el gusanillo a los corredores amateur y que, sinceramente, el concluir pruebas como ésta o la Maratón (enhorabuena por todo lo que estáis haciendo), junto con el apoyo de tu gente y la del resto de espectadores que aplauden sin cesar por las calles de Zaragoza, te llevan al olimpo y te hacen experimentar sensaciones que son tan difíciles de explicar como de entender.
    De nuevo, enhorabuena por la organización (de 10 como mínimo) y a todos los participantes: pro, amateurs y «rechonchos» (como yo), que hacemos cada día más grande a la ciudad con este tipo de eventos.

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  3. Javier
    Javier Dice:

    Enhorabuena a esta gran familia que hace que los corredores nos sintamos todos protagonistas. Soy un corredor novel, solo llevo 3 años, pero con el running, consigo dejar problemas y olvidarme de ellos. Era la primera media que hacía y ahora voy a por la maraton.
    Gracias por tu saludo, pues cuando tu entrabas (Juan) yo pasaba para abajo. Joder, me dije, ya esta aquí este, y mire el reloj y me dije QUE CAMPEON si la ha hecho en 1,18 aprox.
    Gracias y a seguir así.
    Pronto nos veremos, ire a inscribirme a la 10 K y a la maraqton.
    Un saludo

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