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Siete años han pasado desde que se creara la Escuela del Corredor Running Zaragoza. Desde entonces hasta ahora han pasado cientos de corredores que tienen la carrera a pie como su gran afición, una modalidad que ha crecido como la espuma en Aragón en los últimos años. Son fondistas para los que este deporte es una motivación en su vida, un gran reto para mejorar sus marcas o, simplemente, el mejor vehículo para conocer a personas que comparten su pasión y que gracias a ella tienen una mayor calidad de vida.

No podía haber un maestro mejor para encauzar y vehicular a tantos corredores que Chema Artero. El zaragozano de 49 años sabe de lo que habla puesto que es uno de los especialistas de largo fondo más destacados en la historia en Aragón. Tuvo el récord regional de medio maratón logrado en Auch con 1.05.22 y ha corrido cuatro maratones. Disputó dos veces San Sebastián y también compitió en Estocolmo y el legendario maratón de Nueva York. Su mejor marca de la distancia es de 2.24.

Artero sigue en activo, lleva 20 años viviendo en Castejón de Sos y es entrenador nacional y Licenciado en INEF. El aragonés, que sigue en activo mostrando su buena forma, destaca también por sus grandes dotes didácticas. Explica y desmenuza con claridad a sus alumnos los secretos del ejercicio del fondista.

La Escuela del Corredor Running Zaragoza arrancó como un valor añadido a los practicantes de la carrera a pie. “Les dábamos una mayor formación a la gente para que afrontará mejor la preparación de las pruebas de fondo. Pero no hubo una relación directa en la creación del maratón de Zaragoza con el origen de la escuela. No surge con la intención de preparar a maratonianos”, explica Chema Artero.

Desde sus orígenes la escuela tuvo tres niveles. El más básico es el de iniciación, para los que comienzan a correr. Un segundo escalón es el de progresión y el tercero es el avanzado, indicado para los corredores que llevan unos años practicando el fondo. “Al principio la escuela surge con una visión no presencial. Los técnicos Juan Romero, David Constante y Miguel Sola aplicaban los planes de entrenamiento que yo confeccionaba. Una vez al mes quedaba con los corredores en el Parque Grande y les enseñaba detalles como la técnica, como hacer unas cuestas o como se hacen unos estiramientos”, dice Artero.

La escuela funcionó de esta manera durante sus cuatro primeros años. Pero Running Zaragoza de la mano de David Constante pensó que se podía dar un giro de tuerca. Nacía la Escuela del Corredor Presencial. “Constante pensaba que sería interesante dar la posibilidad a la gente de juntarse dos veces a la semana. De esta manera se motivaban juntandose y teniendo un entrenamiento continuado”, explica Artero.

Junto a Miguel Sola entraban David Constante, Juan Romero y más tarde. Alvaro Lombardo, Ana María Aranda y Sonia Arruti, el comodín de los técnicos. Los grupos quedan en el Parque José Antonio Labordeta los martes y los jueves y otro de ellos el lunes y miércoles. Los de iniciación y progresión se entrenan una hora y cuarto cada sesión y los específicos y avanzados de hora y media a hora y tres cuartos. “Quería que todos los tecnicos estuvieran capacitados para llevar cualquier grupo. Es importante de cara a que la gente se integre. Si te acostumbras a trabajar con todos los técnicos, te resulta más cómodo dar el salto a otro grupo porque ya les conoces”, reconoce Artero.

La escuela crece de manera continua desde que se fundó. “Por la Escuela Presencial han pasado los dos últimos años 400 personas en los diferentes grupos. Este curso hemos trabajado de manera continuada con 150 personas y a lo largo del año con 300”. De cara al inminente Maratón de Zaragoza este año cuenta con un grupo de 80 corredores, el mismo número que en el pasado medio maratón de Zaragoza. La mayoría de los corredores están cortados por el mismo patrón. “La gente que prepara el maratón tiene entre 30 y 50 años y muchos de ellos tienen familia. Hay desde debutantes a gente que ha corrido cinco o seis maratones. No se entrenan de la misma manera los que debutan con los que tienen varios maratones en su historial, ni los que quieren hacer tres horas que cuatro”, indica Artero.

El denominador común de todos estos corredores es su constancia, su capacidad de sufrimiento y gran afición por el running. Por eso pocos se descuelgan en plena preparación del maratón. “En los que preparan el medio maratón y el maratón hay poquitas bajas. Son los que tienen alguna lesión o no han empezado con la suficiente preparación. Hay mas bajas en los grupos de iniciación, en el que se apunta gente para probar si les gusta”, explica el experimentado técnico, que junto a sus conocimientos técnicos, tiene unas buenas dotes de psicología para tratar todo tipo de cabezas. “El atletismo es para ellos un proyecto que no deja de ser un reto. Hay de todo en la escuela y el deporte es un reflejo de la sociedad en la que vivimos. Hay gente más fácil y más complicada, más o menos exigente”. Pero Artero siempre ve la botella medio llena. “Es un trabajo muy gratificante. La experiencia que tengo en todos estos años es que es muy fácil trabajar con los corredores. Tienen mucha ilusión y muchas ganas de aprender, son gente muy agradecida y están encantados con que les dediques tiempo”, apunta Artero, que concluye destacando la amplia participación de la mujer. “Ya no existe el tópico de que el que va a entrenar es el hombre. Ahora es casi al revés. En algunos grupos tenemos más mujeres que hombres entrenando. No es raro y esto cada día va a más”, afirma el técnico zaragozano.